El gato abandonado

Cuando un gato doméstico es abandonado en la calle o en un refugio de animales, empieza para la mayoría de ellos un duro y difícil proceso de adaptación que no todos superan.

En la calle empezará por buscar un escondite y se quedará paralizado bajo los coches, dará vueltas por la noche en las calles cercanas sin alejarse demasiado en busca de alimento y agua. Si logra superar este primer obstáculo, acabará por encontrar un punto de alimento o intentará incorporarse en alguna colonia, pero no siempre será aceptado por los habitantes de la misma. Si no consigue ser aceptado en la nueva colonia, a no ser que sea recogido por algún buen ciudadano, lo más probable es que muera de hambre o por atropello.

En un refugio, muchos de ellos también permanecen inmóviles en algún rincón, paralizados de miedo. Ni siquiera quieren comer ni beber, y  algunos de ellos llegan a enfermar e, incluso, morir. Al gato doméstico abandonado en un refugio, además, le es muy difícil mostrar su verdadero carácter, de manera que un gato que anteriormente al abandono se mostraba como un gato dócil y cariñoso, puede llegar a mostrarse agresivo, dificultando enormemente las posibilidades de ser adoptado.

El abandono no tiene justificación alguna: el gato doméstico que ha vivido toda su vida en un hogar, en la calle tiene muy pocas posibilidades de sobrevivir, y en un refugio, puede llegar a sufrir muchísimo.  El gato es un animal extremadamente sensible a los cambios, y el impacto del abandono es un shock brutal muy difícil de superar.