La leishmania en perros

La leishmania es una enfermedad parasitaria transmitida por un mosquito endémico en todo el Mediterráneo (el flebótomo). La Leishmania no se transmite ni de perro a perro ni de perro a persona. Es importante tenerlo en cuenta, porque aunque la leishmania existe en personas, quién la transmite es siempre el mosquito, no por contagio, ni entre perros ni de perro a persona.
Los síntomas más habituales son cutáneos, con descamación de la piel del lomo, alrededor de los ojos y la punta de las orejas. Pero también puede afectar a órganos internos, sobre todo los riñones.
 
Hay que tener en cuenta que los perros  pueden ser portadores y no enfermar nunca, y pueden tener una buena esperanza de vida si se hacen controles periódicos.
 
El tratamiento más efectivo es mediante inyecciones de glucantime y pastillas de alopurinol. Las inyecciones se suelen administrar durante 1 mes y las pastillas durante un mínimo de 6 meses.  Puede ser que el animal, después del proceso inicial, pase largos periodos de tiempo sin medicación, pero una bajada de defensas o la reinfestación, pueden reactivar la dolencia.
 
Actualmente  hay dos vacunas, pero al tratarse de un parásito y no de un virus, no  evitan la infección pero sí que mejoran la respuesta inmunitaria del perro.
Hoy por hoy la mejor prevención es la desparasitación con pipetas y collares repelentes y, sobre todo, evitar las zonas húmedas y las horas durante las cuales los mosquitos pican más (salida y puesta de sol).